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La importancia de finanzas personales para mujeres

“Yo no me preocupo por el dinero, las finanzas las maneja mi esposo”, “No estoy segura de lo que tenemos, él lo maneja todo”, “Me quiero divorciar, pero no puedo porque no manejo mis finanzas personales, mi esposo es el que maneja el dinero y me quedaría sin nada”. ¿Has escuchado alguna de estas frases? Yo sí, varias. De hecho, mi propia frase sería “¿por qué no empecé a invertir cuando comencé a trabajar?”. Hemos crecido escuchando estas frases o alguna similar que nos lleva a creer que la independencia económica no es inherente a la mujer. 

En la actualidad, las mujeres seguimos teniendo poco conocimiento y control de nuestro patrimonio. ¿Te sorprenderías si te dijera que el 66% de las mujeres en México no tienen educación financiera y que solo el 33% de mujeres adultas tiene una cuenta de ahorro, en comparación al 50% de los hombres adultos? Esto significa que 66 de cada 100 mujeres están perdiendo la oportunidad de crear seguridad en su futuro y libertad financiera. Increíble, ¿no?

Muchas de nuestras lectoras pensarán: “pero yo manejo las finanzas de la familia”. La verdad es que, una realidad “trampa” en la que caemos las mujeres es en el tomar responsabilidad de las tareas cotidianas y dejarle a nuestra pareja las finanzas de más largo plazo. De hecho, un estudio de UBS Wealth Management destaca que casi todas las mujeres a nivel mundial están muy involucradas en las finanzas del día a día, como los gastos de la casa y el pago de facturas. Pero, según este mismo estudio, aproximadamente el 60% de las mujeres no participa en los aspectos más importantes de su bienestar financiero: inversiones, seguros, jubilación y otros planes a largo plazo.

¿Por qué me debería de importar aprender a manejar mis finanzas personales? 

En este artículo te voy a dar 4 razones, con las cuales espero convencerte de la importancia de que HOY empieces a manejar tus propias finanzas: 

1) Las mujeres enfrentamos retos únicos

La falta de educación financiera tiene un impacto enorme en nuestras vidas. Como mujeres enfrentamos desafíos únicos. Por ejemplo, vivimos en promedio 4 años más que los hombres. Estos son 4 años más de gastos a final de nuestras vidas en los cuales no estamos recibiendo ingresos. Además, al empezar a tener hijos, probablemente dejamos de trabajar por un par de años y por ende dejamos de generar ingresos. Si a esto le sumamos la falta de cultura financiera en nuestros países donde nunca nos enseñaron finanzas personales en nuestros colegios, la brecha salarial en la cual las mujeres ganamos muchos menos que nuestros iguales hombres, y además la parte tradicional que es pensar que las finanzas personales se deja a la pareja, nos encontramos en una situación de mucha desventaja.

2) Existe una relación entre la dependencia financiera y la violencia en el hogar

Los sociólogos que estudian la dinámica del poder dentro de las familias han descubierto que cuando un miembro de la pareja depende económicamente del otro, el dependiente tendrá menos poder en la relación. Dado que, en promedio, las mujeres ganamos menos que los hombres en un nivel similar al nuestro, la dependencia económica hace mucho más difícil que abandonemos un matrimonio disfuncional o relaciones abusivas. De hecho, una de las mayores razones por las cuales las mujeres no salen del círculo de la violencia o no denuncia a su agresor es porque les da miedo quedarse sin nada.

Cuando hablamos de violencia no solo nos referimos a la violencia física, sino también a la violencia patrimonial o violencia económica. Este tipo de violencia abarca cualquier acto u omisión que afecta la situación económica de la víctima, como por ejemplo negar los recursos económicos que satisfacen necesidades básicas, causando violencia emocional. Estos escenarios son más comunes de lo que pensamos. Según estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México, el 59.4% de las mujeres en México declararon haber sido abusadas emocional y / o físicamente por su pareja.

3) La educación financiera está inversamente correlacionada con la fragilidad financiera

Tener más conocimientos financieros se asocia con una mayor probabilidad de poder manejar dificultades financieras inesperadas.

Según un estudio del Global Financial Literacy Excellence Center (GFLEC), realizado por la universidad de George Washington hay una fuerte correlación inversa entre la educación financiera y la fragilidad financiera. Esta tendencia se mantiene en todas las edades, niveles educativos y sectores sociales. ¿La razón? Quienes cuentan con educación y cultura financiera tienen mayores probabilidades de planificar su jubilación, de controlar sus gastos y de ahorrar, reduciendo la probabilidad de caer en una situación de fragilidad financiera hasta en siete puntos porcentuales.

4) La falta de educación financiera perpetúa la brecha de riqueza de género

Ya que las mujeres tenemos menos educación de finanzas personales, dejamos de enfocarnos en la construcción de nuestro patrimonio y de nuestra seguridad financiera en el futuro. El crecer sin aprender sobre la importancia de la planificación financiera a futuro se manifiesta en que tendemos a invertir menos. La desventaja que nos trae el no invertir y no prepararnos para el largo plazo puede costar más dinero que la misma brecha salarial por género. Esto afecta los niveles de riqueza que tenemos al llegar a la jubilación.

¿Por qué nos aferramos a ignorar nuestro futuro financiero? 

Primero, hay que entender las causas de por qué nos encontramos en esta situación: 

1) Existe una brecha de género en ingresos:

Las mujeres experimentamos una brecha salarial sin importar la industria, los años de experiencia o el nivel de educación. Datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos en México señalan que, en el 2019 en México, a las mujeres se nos pagó un 18.8% menos que a los hombres. Esto significa que por cada $1 que un hombre ganó, las mujeres ganamos $0.81 centavos. Además, para ganar lo que un hombre gana en el mismo nivel, una mujer en promedio debe trabajar casi dos meses más cada año. Esta brecha salarial perpetúa la falta de autonomía financiera en las mujeres y limita la capacidad de obtener independencia y libertad financiera.

2) La industria financiera no toma en cuenta las variables específicas de la mujer

Las disparidades en el acceso financiero y la falta de soluciones financieras centradas en las necesidades de la mujer son dos de los principales factores que limitan las posibilidades de las mujeres de adquirir libertad financiera y poder económico y que contribuyen a la brecha de género en la participación financiera y en la riqueza hacia las mujeres.

Las instituciones financieras no ofrecen productos o servicios que tengan en cuenta características exclusivas de las mujeres, tales como: mayor aversión al riesgo, horizontes de inversión más largos, necesidad de mayor capital en el retiro dado la esperanza de vida más larga en comparación a la del hombre, entre otros. Esta desconsideración hace que las mujeres sientan que los asesores y las instituciones no comprenden sus necesidades financieras.

3) Falta de cultura financiera y la percepción que las mujeres somos malas con las finanzas

Crecemos en una sociedad que nos enseña que las finanzas no son tarea de las mujeres. Culturalmente en nuestra sociedad, y esto es claro generalizando, las mujeres se asocian tradicionalmente con las actividades del hogar y no reciben la misma educación financiera que los hombres. Las mujeres crecemos pensando que no tenemos que aprender a manejar las finanzas porque “alguien” las va a manejar por nosotros, ya sea nuestro papá o pareja porque ellos son mejores que nosotras en este tema.

Te voy a decir algo que rara vez nos dicen: en realidad las mujeres somos excelentes con las finanzas. Numerosos estudios realizados por instituciones financieras de mucho prestigio demuestran que, en general, las mujeres obtienen mayores retornos ajustados al riesgo en sus inversiones que las de los hombres. Esto se da principalmente porque las mujeres somos más aversas al riesgo cuando invertimos y tendemos a ajustarnos a nuestras estrategias de inversión a largo plazo más disciplinadamente. De hecho, el error más grande que cometemos con nuestras finanzas es no planear para nuestro futuro: no invertir.

¿Qué puedo hacer yo para cambiar esta situación?

Después de haber leído todo lo anterior, probablemente estás pensando algo como ¿Si todo el sistema está tan mal, qué puedo hacer yo para cambiar mi situación? La respuesta es: ¡Mucho!

Sí, hay muchos problemas culturales y sistemáticos que de no existir la realidad sería otra y no habría necesidad de escribir este artículo. Cambiar estos problemas de brecha de género en finanzas toma tiempo y no depende de una sola persona, pero esto no significa que la solución sea quedarnos con los brazos cruzados y esperar a que la situación cambie por nosotras. Hay muchas cosas que puedes hacer para que desde hoy empieces a cambiar y proteger tu futuro.

Antes de todo, trabaja en tu educación financiera. La educación es clave y es el primer punto de partida para tu éxito financiero. Además, ten muy presente que, para empezar a tomar el control de tus finanzas, no necesitas ser experta en finanzas. Empieza por algo, aunque sea poquito y ve agregando cosas poco a poco. Puedes empezar con el propósito de leer un blog a la semana y de ahorrar una cantidad con la que te sientas cómoda cada quincena.

“La mejor protección de una mujer es tener dinero propio.” Clare Boothe Luce.  

Las consecuencias de no llevar una planeación y control financiera son muchas: violencia en el hogar, fragilidad financiera, dependencia económica, riesgo de no poder enfrentar situaciones desafortunadas e inesperadas, no tener poder sobre nuestras decisiones y poner en riesgo nuestro futuro, entre muchas otras. 

No pienses que estás sola en este proceso – te aseguro que no lo estás. El tema de las finanzas personales para mujeres es tabú, pero no debe serlo. Te sorprenderías de cuántas mujeres están en la misma situación que tú. Entre más pronto empieces, más rápido lograrás tus objetivos y obtendrás poder financiero. Seamos la inspiración para nosotras mismas, nuestras amigas, nuestras hijas y otras mujeres. 


Este artículo es una adaptación de uno originalmente escrito por Fernanda Cuadra para Inversión Simple, blog sobre inversiones y finanzas personales. La misión de Inversión Simple es ayudar a personas con su educación financiera y a la vez a enseñarles a invertir de manera sencilla. Puedes ver el artículo original aquí

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¿Qué es invertir y por qué hacerlo?

Todos tus objetivos de largo plazo, como comprar una casa, ahorrar para el retiro, pagar la educación de tus hijos, entre otros, requieren de cierto monto de dinero. Para poder asegurarte de tener el dinero que necesitas en el futuro, es recomendable invertir parte de tu dinero desde hoy. 

Invertir es poner a trabajar tu dinero con la intención de que genere un rendimiento o retorno en el futuro. La inversión tiene como objetivo obtener un valor superior al monto que invertiste inicialmente.

¿Por qué invertir? 

Hay dos razones principales por las cuales debes invertir: (1) Para vencer la inflación y (2) para obtener las ventajas del interés compuesto.

1. Para vencer la inflación:

La inflación es un término que se escucha en todos lados, pero no todos entendemos bien qué es o cómo nos impacta La inflación es el término que se usa para referirse a los incrementos de precios en los bienes y servicios (es decir, todo lo que compras y consumes) de una economía durante un periodo de tiempo. Seguramente has escuchado a tu abuela decir algo similar a: “Uyy, cuando yo era chica me compraba estas papas con 20 centavos de peso” – mismas papas que hoy cuestan mucho, mucho más. Es más, creo que hoy, con 20 centavos ¡no alcanzas a comprar absolutamente nada!. 

Es justo la inflación la que ha hecho que los precios de estos productos incrementen a lo largo del tiempo. Esto significa que, por la inflación, el dinero que recibiste hoy y que tanto trabajo te costó ganar, va a ir perdiendo valor o capacidad de compra a medida que pasa el tiempo. 

Por ejemplo, si hoy puedes comprar 30 hamburguesas con $3,000 MXN, en 10 años solo podrás comprar 21 (asumiendo una inflación anual del 3.5%). 

La inflación puede variar con el tiempo por diferentes factores. Como referencia, el Banco de México trabaja para mantener la inflación anual entre 2% – 4% por lo que es razonable esperar que la inflación anual sea del 3% +/- 1%.  Pero no voy a entrar en demasiados detalles aquí porque se podría  escribir un capítulo entero de un libro sobre este tema. Pero sí hay un mensaje importante que quiero resaltar: si tu dinero está en efectivo, está perdiendo valor constantemente.

Es por esta razón que es importante invertir. La mejor manera de protegerse contra la inflación es invertir tu dinero en algo que incremente su valor en el tiempo, brindando una tasa de retorno mayor a la inflación. Un ejemplo es el mercado de valores. Históricamente, las inversiones en la bolsa de valores han ofrecido rendimientos que superan la inflación si las mantienes durante mediano o largo plazo. Repito, mediano o largo plazo, ya que en el corto plazo es otra historia.

2. Para obtener las ventajas del interés compuesto: 

Explicado de manera simple, el interés compuesto es el tipo de interés que nos permite generar ganancias de las ganancias generadas en períodos anteriores. 

El concepto es simple: Si inviertes $100 MXN el día de hoy con un 5% de retorno anual, al final de año tendrás $105 MXN. Luego, gracias al interés compuesto, el próximo año vas a generar ganancias de 5% de retorno anual, sobre los $105 MXN que ahora tienes (en lugar de los $100 MXN con los que originalmente comenzaste). Y así sucesivamente. Cuando le das a tu dinero suficiente tiempo para generar muchas ganancias con interés compuesto, el crecimiento puede volverse exponencial. 

Si comienzas temprano, ahorras de manera constante e inviertes de manera inteligente, tu dinero puede crecer de manera realmente sorprendente con el tiempo. En 40 años, esos $100 MXN que invertiste hoy, podrían valer $704 MXN. Esta es la “magia del interés compuesto”. Ojo: toda inversión conlleva un riesgo de perder tu dinero, más de esto abajo. 

¿Estás convencida y lista para invertir? ¡No tan rápido!

Antes de comenzar a invertir es necesario realizar un análisis y planificación financiera: debes entender muy bien tus gastos, debes de tener dinero ahorrado para el corto plazo (como un fondo de emergencia), y en caso de tener deudas, debes asegurarte que estén  controladas (es decir, no tener deudas de tasas muy altas). 

Además de esto, hay 3 conceptos super importantes que debes de saber y de considerar antes de invertir: 

1. Riesgo-Retorno 

El concepto de riesgo-rendimiento es un principio de inversión que indica que mientras más riesgo tiene un activo, mayor es la recompensa o retorno. Esta es una regla de oro para las inversiones. Lo más importante que debes aprender de ella es que antes de invertir, debes de saber cuál es tu tolerancia al riesgo y de poder medir correctamente el riesgo del activo en el que quieres invertir.  Diferentes tipos de inversiones tienen diferentes niveles de riesgo. Escoge aquellas que vayan de acuerdo al nivel de riesgo que estas dispuesta a tomar. 

2. Diversificación

Cuando se trata de invertir, piensa siempre en hacerlo de manera diversificada. La importancia de la diversificación radica en que un portafolio construido con diferentes tipos de activos generará, en promedio, mayores rendimientos a largo plazo y reducirá el riesgo de cada una de las posiciones individuales.

Es fácil entender por qué los portafolios de inversión tienen menor riesgo conforme más diversificados están. Considera el ejemplo de un portafolio conformado únicamente de acciones de una sola compañía. Si algo negativo le sucede a esa compañía, puede que la acción  pierda valor y los inversores pierdan todo su dinero. Sin embargo, si una cartera está invertida de manera equitativa en 10 acciones de diferentes compañías y una de las 10 compañías enfrenta una vez más una crisis que hace que sus acciones pierdan todo el valor, la cartera o portafolio solo sufrirá una pérdida del 10%.

Y esto pasa también cuando incorporas en un portafolio distintos tipos de activos como una mezcla de bonos y acciones, o activos de distintas industrias o países. En general, a medida que a un portafolio de inversión se le incorporen más activos con diferentes características, menor será el riesgo del portafolio, debido a que la relación entre los rendimientos de activos y el riesgo de cada uno causará una disminución en el riesgo total. 

Un punto muy importante es que la manera en la que te diversifiques debe de ser en torno a tus metas financieras y en el momento en el que te encuentres en la vida. A este concepto se le conoce como “Asset Allocation” o asignación de activos. La idea es simple. Por ejemplo, si eres más joven, puedes tener una asignación de activos más enfocada en el crecimiento, inclinándote más hacia las acciones (más riesgosas) que hacia los bonos (menos riesgosos) ya que puedes tolerar más riesgo para obtener más retorno. Si eres mayor y estás más cerca del retiro, tu mezcla de activos debe estar más inclinada hacia activos menos riesgosos como bonos, y menos hacia activos más riesgosos como acciones. 

3. Horizonte de tiempo

Un horizonte de tiempo más largo está asociado con una volatilidad más baja. La volatilidad mide qué tanto y qué tan frecuente cambian los precios de un instrumento financiero como una acción o un bono durante un periodo de tiempo determinado. Cuando el precio se mantiene relativamente estable (no cambia tanto) se dice que la volatilidad es más baja. 

En períodos de tiempo más cortos, las acciones tienden a tener mayores fluctuaciones de precios. Durante períodos de tiempo más largos, las acciones históricamente han producido retornos positivos que pueden compensar los riesgos a corto plazo. Esto no significa que las acciones no sean riesgosas a largo plazo, si no que es es más probable que las acciones tengan rendimientos positivos en el largo plazo.

Explicado de otra manera, imagínate que entras al mercado de valores hoy y compras una acción de tu empresa favorita. Mientras más pronto te quieras salir (vender la acción), es más probable que el día que decidas venderla puedas experimentar una pérdida de tu dinero debido a que vendiste en un periodo donde la acción está bajando de valor; es decir que por alguna razón el precio de tu inversión está por debajo del precio al que la compraste. Mientras más tiempo te mantengas (o en términos más formales, más largo sea tu horizonte de inversión), la probabilidad de tener que vender a un valor menor del que compraste disminuye. 

Conclusión

Invertir puede parecer difícil y abrumante, y por eso nos puede asustar comenzar a hacerlo. Sin embargo, ¡no tiene por que serlo! De hecho, hay muchas maneras sencillas de invertir. Lo más importante para invertir es escoger una estrategia de inversión y apegarse a ella. Conocer los conceptos de riesgo-retorno, diversificación, y de horizonte de inversión te ayudará a encontrar la estrategia de inversión que sea más adecuada para ti. Recuerda que dejar tu dinero en  efectivo causa que pierda valor, y por eso es sumamente importante invertir tu dinero para tus metas a largo plazo. Además, recuerda que mientras antes empieces a invertir mayores serán los beneficios del interés compuesto. 

Esperamos te haya gustado mucho este post y que se hayan resuelto muchas de tus dudas. Si tienes preguntas, ¡no dudes en dejarnos un comentario! Además te recomendamos leer nuestro blog: “5 errores comunes al invertir por primera vez” para seguir aprendiendo de las mejores prácticas al invertir. 

Nota: Este artículo se proporciona únicamente con fines informativos o educativos y no constituye una forma de asesoramiento individualizado. Recuerda que toda inversión lleva un riesgo de pérdida. Esperamos que este artículo te haya ayudado a aclarar muchas dudas y a aprender sobre la importancia de invertir. 

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5 errores comunes al invertir por primera vez

Al momento de buscar generar un ingreso extra, una alternativa muy atractiva es comenzar a invertir parte de nuestros ahorros en algún activo financiero o no financiero (depósitos, acciones o propiedades). Debido a la situación actual, especialmente con la caída de precios de la bolsa de valores a nivel global y la incertidumbre causada por la pandemia, cada vez más escucho a gente pidiendo recomendaciones y tips para invertir sus ahorros de manera inteligente.

Desafortunadamente, muchas personas empiezan con ciertos preconceptos errados al momento de animarse a invertir, lo cual hace que terminen tomando decisiones erróneas y, en algunos casos, perdiendo gran parte del dinero que les costó tanto trabajo ahorrar. La parte más triste es que estos preconceptos pueden ser fácilmente evitados con educación financiera.

Para invertir de forma exitosa es esencial empezar con fundamentos claros antes de analizar alternativas de inversión. Por este motivo, este artículo busca dar recomendaciones generales que se deben de considerar antes de empezar a invertir en cualquier activo (acciones, depósitos, bonos, oro, propiedades, etc.) y se basa en el curso de Fundamentos de Finanzas que enseño en la Universidad del Pacífico en Perú. Compartiré los 5 errores al invertir más comunes que he visto: 

1) No considerar todas las dimensiones de inversión

Evitar cometer este error es el objetivo de la primera sesión del curso de Fundamentos de Finanzas que enseño. Al momento de tomar cualquier decisión de inversión, es clave considerar tres principales dimensiones: i) retorno, ii) riesgo, iii) horizonte de tiempo. Brevemente revisaremos cada una de ellas.

i) Retorno: Es la dimensión más evaluada y considerada y viene a ser el retorno potencial de tu inversión. De la frase anterior, la palabra más importante es “potencial”, ya que muchos confunden retorno potencial con retorno pasado, lo cual puede llevar a una decisión errada. Por ejemplo, al momento de comparar una inversión, es común analizar cómo los activos rindieron el año pasado y asumir que tendrán un retorno similar en el futuro. Un claro ejemplo de esto es lo que ocurrió con el Bitcoin (BTC). Después de llegar a un precio de casi 20,000 dólares americanos por unidad, actualmente su precio es menor a la mitad de éste. Conforme iba aumentando, cada vez más personas se atrajeron a invertir por los retornos pasados, sin hacer un análisis del retorno “potencial”. No estamos diciendo que analizar retornos pasados no es útil, ya que consideramos que puede darnos información relevante. Sin embargo, el error viene de proyectar estos retornos y esperar recibir los mismos en el futuro.

Una vez clara la diferencia entre retornos pasados y retornos potenciales, el siguiente paso es definir tu retorno objetivo. Para poder entender esto, es necesario decidir cuál es tu objetivo de inversión, es decir la razón principal de la inversión. Por ejemplo, un motivo puede ser viajar a Europa el próximo año o ahorrar para la educación de tu hijo. Cual fuera el objetivo, es importante entender cuánto dinero necesitas y dentro de cuánto tiempo lo necesitas (como lo veremos con más detalle en la dimensión de horizonte de tiempo) y, posteriormente, transformar este objetivo de ingreso en un porcentaje que te ayudará a elegir los activos financieros más relevantes. 

ii) Riesgo: Representa la probabilidad de que tu inversión rinda por debajo de lo esperado. Entender la dualidad riesgo-retorno es clave para tomar cualquier decisión de inversión. La relación de retorno-riesgo dice que en un mercado que funciona de manera eficiente, un mayor nivel de retorno viene ligado un mayor nivel de riesgo “arriesgar para ganar”. Teniendo esto en consideración, el criterio de decisión óptimo no es buscar el activo que dé un mayor retorno, sino el activo que genere un mayor retorno ajustado por riesgo. ¿Cómo maximizar este ratio? Diversificando tus inversiones. Invertir en activos que funcionen bien en diferentes etapas del ciclo económico (Por ejemplo, oro en caso haya una recesión y acciones mineras en caso haya un auge), maximiza tu retorno ajustado por riesgo, aumentando las probabilidades que tu inversión sea exitosa.

iii) Horizonte de tiempo: El horizonte de tiempo representa el tiempo que puedes dejar tu dinero invertido o el tiempo que puedes esperar para recibir el retorno de tu inversión. Por ejemplo, si estás pensando en comprarte una casa en dos años y deseas invertir para llegar a conseguir el dinero para pagar la cuota inicial, tu horizonte temporal será de 2 años. Comprender este horizonte temporal es muy importante, ya que, dependiendo de éste, algunos activos serán más atractivos que otros. Para un horizonte de 3 meses, invertir en un depósito a plazo puede ser una alternativa atractiva, mientras que, para un horizonte de 10 años, invertir en la bolsa de valores o una propiedad puede ser mejor.

Ligado al horizonte de tiempo se encuentra la liquidez, que viene ser la capacidad de un activo de volverse dinero rápidamente sin perder su valor. Por ejemplo, un coche tiene una liquidez baja en comparación con un bono del gobierno, ya que para vender un coche de manera inmediata probablemente requiera que bajes considerablemente el precio de éste. Al momento de invertir, decide cuál es tu horizonte de tiempo y tu necesidad de liquidez y evalúa activos apropiados bajo esas condiciones.

2) No considerar la habilidad y disposición para tomar riesgo

La habilidad para tomar riesgo viene a ser tu capacidad de invertir en un activo y aguantar un escenario negativo. Considerar tu habilidad de riesgo te ayudará a entender si estás en la capacidad de invertir en activos riesgosos. Por ejemplo, una persona retirada que depende de sus ahorros para vivir los próximos 20 años de su vida tiene una baja habilidad para tomar riesgo, ya que si toma un alto riesgo y este no rinde como esperaba, puede terminar perjudicando fuertemente su futuro económico. Por otro lado, un recién egresado de la universidad que todavía vive con sus papas y está ganando su primer sueldo, tiene una alta disposición a tomar riesgo (Si estás dentro de este rango, por favor invierte en activos riesgosos y déjalo en la bolsa por algunos años, me lo agradecerás luego).

De la mano con la habilidad para tomar riesgo, viene la disposición a tomar riesgo, que en términos simples es tu disposición a perder tu inversión. Nadie quiere perder dinero, pero ciertamente algunas personas están más dispuestas a perder dinero y tomar más riesgos que otras. Esta pregunta es completamente personal. Sin embargo, si tienes una alta habilidad para tomar riesgo y una baja disposición para tomarlo, sería importante que consideres revaluar tus opciones, puedes estar dejando dinero sobre la mesa.

Para dar un ejemplo más claro de estos conceptos, hace algunos años me tocó manejar un portafolio de un inversionista privado. Este inversionista, que denominaremos Andrea tenía una muy baja habilidad para tomar riesgo, ya que prácticamente dependía de la rentabilidad de su portafolio para la mayoría de sus gastos corrientes, sin embargo, ella tenía una muy alta disposición para tomar riesgo. Andrea quería arriesgar gran parte de su portafolio con la esperanza que estos activos le den un retorno muy alto, pero con la probabilidad de que pierda una gran parte de su portafolio. En ese sentido, mi rol como gestor de inversiones fue recomendarle disminuir su disposición y alinearla con su habilidad de tomar riesgo.

Para entender tu habilidad para tomar una inversión es importante hacerte alguna de estas preguntas:

¿Cuál es el riesgo de los activos que estoy evaluando?
Es importante definir el riesgo potencial e interpretarlo como posibles pérdidas dentro del portafolio. Puedes utilizar como referencia las mayores pérdidas que ha tenido ese activo en el pasado o pérdidas de activos similares. Con esto podrías determinar por ejemplo que el activo en evaluación en un escenario muy negativo podría hacer que pierdas 30% de tu inversión.

¿Qué pasaría si pierdo un alto porcentaje de mi inversión?
Si la respuesta es que te verías afectado de manera muy negativa (impacto directo en tu estilo de vida) lo más probable es que tu habilidad para tomar el riesgo en evaluación sea limitada.

¿Qué porcentaje de mi riqueza estoy evaluando invertir?
De la misma manera, esta pregunta ayuda a entender que tan importante es esta inversión dentro de tus finanzas personales, mientras más alto sea el porcentaje, menor habilidad a tomar riesgo.

¿En qué etapa de mi vida me encuentro?
Como mencionamos anteriormente, mientras mayor y más dependiente de tus ahorros seas, menor habilidad para tomar riesgo

3)  Elegir una inversión porque “me la recomendó una amiga”

Evaluar e informarte es clave antes de decidir si un activo es recomendable como inversión. Muchas veces escuchamos a alguien (amiga, colega o familiar) decir que ha invertido en algún activo y lo presenta como una gran alternativa. Por favor, tengan mucho cuidado con estas recomendaciones, especialmente si vienen de personas sin experiencia real en el mundo de inversiones. Ray Dalio, billonario y uno de los inversionistas más famosos del mundo, menciona en su libro «Principles» que uno de los criterios para evaluar las recomendaciones de cualquier de persona va ligada a su nivel de «Believability», que viene a ser la experiencia de esta persona haciendo recomendaciones de forma exitosa o a la clara estructura lógica de sus argumentos recomendando su inversión. Desafortunadamente, muchas personas suelen mostrar su opinión y dar recomendaciones sin estar informadas del tema. En línea con esto, la recomendación de una amiga no es en si mala, sin embargo, es importante que evalúes si esta recomendación está justificada por un alto nivel de Believability o no. Esto es importante para proteger tanto tu dinero como tu relación de la persona que hizo la recomendación.

Adicionalmente, es importante entender los incentivos de la persona que te ha dado la “recomendación”. Una persona que tiene acciones de una acción de una empresa puede dar recomendaciones de compra por diferentes motivos, por ejemplo, puede ser que el activo tenga un alto valor potencial y que su recomendación no tenga ningún conflicto de interés o, por otro lado, puede ser que la empresa no tenga un alto valor potencial pero que la persona necesita que más personas compren la acción para que el precio suba y rentabilice su inversión. Esta clase de acciones son reguladas y en la mayoría de los casos se solicita que la persona o empresa mencione si tiene algún conflicto de interés para recomendar una inversión (Común en blogs y en empresas que elaboran reportes de recomendaciones de inversión). Si tu amiga o familiar te hace una recomendación de inversión, es importante que le pidas que revele si tiene alguno de estos conflictos de interés.

4) No considerar tu total portafolio de activos

Este es uno de los errores al invertir más comunes. Para tomar cualquier decisión de inversión es indispensable entender cómo esta inversión específica afecta a tu portafolio total. Con portafolio total nos referimos a toda la riqueza que tienes. Esto incluye activos financieros (bonos, acciones, etc.) y no financieros (propiedades, activos fijos y capital humano). Una vez que entiendas la composición de tu riqueza total y el nivel de diversificación de tus activos financieros y no financieros, será más fácil que entiendas cómo cualquier decisión de inversión afecta a tu portafolio total.

Esto quiere decir que, así como tu portafolio de inversión, tu riqueza total actualmente tiene un riesgo y retorno potencial y existe la posibilidad de diversificar aumentando el retorno esperado y reduciendo el riesgo. Asimismo, no considerar tu riqueza total en una decisión de inversión puede resultar peligroso. Un ejemplo de esto le ocurrió a una amiga hace unas semanas. Esta persona trabaja en el sector financiero y su empleador le ofreció venderle acciones de la empresa a 20% por debajo del valor de mercado si las mantenía por un periodo cercano a dos años. Esto desde un punto de vista netamente de retorno suena bastante atractivo (20% de rentabilidad prácticamente inmediata). Sin embargo, no considera el riesgo y la diversificación de tu portafolio. Al trabajar en una empresa, tu capital humano se encuentra invertido en esa compañía y en ese sector. Entonces, si en adición a exponer tu capital humano, expones tu capital financiero, corres el riesgo que, en un escenario negativo, afectes tu economía dramáticamente. Esta situación les ocurrió a muchas personas que trabajaban en Enron antes que la empresa quebrara. Desafortunadamente, Enron tenía un atractivo plan de emisión de acciones para sus empleados, lo cual motivó a muchos de ellos a tener un porcentaje significativo de sus ahorros invertidos en acciones de Enron. Cuando Enron quebró, estas personas se quedaron sin ahorros y sin empleo. Algunos estudios mencionan que, al considerar retorno ajustado por riesgo, por lo menos se debería de pedir 50% de retorno adicional en los programas de acciones para empleados para justificar el riesgo adicional que la persona está tomando.

Yendo a un caso mucho más general, una gran parte o todo nuestro capital se encuentra invertido en nuestro país, lo cual expone gran parte de nuestra riqueza a lo que pueda pasar en el mismo. En un país emergente, el riesgo de que un escenario negativo ocurra en los próximos 20 años es relativamente alto. Por este motivo, algunos han tomado la decisión de cubrir su posición de riesgo invirtiendo en activos extranjeros, siendo el más común de estos el dólar americano. Ahorrar una parte de nuestro portafolio en dólares nos ayuda a disminuir nuestra exposición a riesgo país. Sin embargo, ahorrar todo nuestro portafolio en dólares nos expone completamente a la volatilidad de corto plazo del tipo de cambio. 

5) No tomar decisiones de manera objetiva

Los seres humanos no somos del todo racionales y, como los ganadores del premio nobel Richard Thaler y Daniel Kahneman presentan, esto se ve reflejado en nuestras decisiones de inversión. Daniel Kahneman trabajo en el entendimiento de sesgos heurísticos.En términos simples un heurístico es un proceso que nuestro cerebro realiza de forma automática para facilitar nuestra toma de decisiones. Puede ser que no nos lleve a la respuesta correcta, pero nos lleva a una respuesta aproximada de manera casi inmediata. Los heurísticos son una parte muy importante de nuestro día a día y nos permiten decidir de forma fácil sin mucho esfuerzo. Sin embargo, en ciertos casos nos llevan a tomar decisiones equivocadas de forma sistemática. La ciencia de las finanzas del comportamiento incluye decenas de sesgos heurísticos, para este artículo mencionaremos 2 de los más importantes:

Uno de los sesgos demostrados por Daniel Kahneman es el sesgo de «availability», el cual dice que las personas suelen darle un mayor peso o probabilidad a un evento dependiendo de la facilidad de recordarlo. Por ejemplo, después de una caída fuerte del precio de una acción, las personas tienden a asignarle una mayor probabilidad a este evento (la caída del precio) versus otros eventos posibles (la subida del precio), lo cual los motiva a vender ese activo a pesar de que el evento más probable de este activo sea una subida del precio. Este sesgo puede explicar parcialmente porque las personas tienden a comprar una acción cuando el precio ha subido y venderla cuando el precio ha bajado. La situación actual ocasionada por el COVID ha llevado a la caída de los precios de muchos activos financieros lo cual puede representar una atractiva decisión de inversión. Sin embargo, el sesgo de availability puede causar que algunas personas al ver las caídas terminen vendiendo sus activos en el peor momento posible. 

Richard Thaler, por otro lado, definió el sesgo de «endowment», el cual dice que uno suele darle más valor a un activo cuando lo posee versus cuando no lo posee. Aplicado a inversiones, este sesgo heurístico nos dice que las personas suelen tomar la decisión de no vender una acción simplemente porque ya la tienen a pesar de que si tuvieran el dinero en lugar de la acción no la comprarían. De forma racional, ambas decisiones deberían de ser similares dado que en ambos casos se está decidiendo entre tener el efectivo o tener la acción. Entender este sesgo y evitarlo puede ayudarte a tomar mejores decisiones de inversión e incluso mejorar tu vida amorosa.

Conclusiones

Tomar una decisión de inversión acertada no es fácil y, como hemos resumido en este artículo, requiere i) entender las dimensiones de los activos posibles a invertir (Retorno, riesgo y horizonte temporal), ii) analizar tu situación personal (Disponibilidad y habilidad para tomar riesgos, así como tu riqueza personal) y iii) evaluar cualquier posible sesgo externo (Recomendaciones de otros) o interno (Sesgos heurísticos) al momento de tomar la decisión. Claramente, existen otros factores a tener en consideración, sin embargo, si logras evitar cometer los errores explicados en este artículo, mejorarás significativamente las probabilidades de lograr tus objetivos financieros. 

Espero que este artículo te haya ayudado a mejorar tu proceso de toma de decisiones de inversión. Si el artículo te pareció interesante o hay algún tema del que te gustaría escuchar con mayor detalle déjalo en los comentarios. Este artículo fue una colaboración de Gonzalo Chávez, profesor de finanzas y blogger en inversionsimple.com. Puedes ver su artículo original aquí y junto con eso muchos artículos sobre inversiones y finanzas personales.

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¿Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío?

3 Métodos de Administración Financiera entre Parejas

“No sé cuánto dinero tenemos, mi esposo y yo no platicamos de finanzas”, “Me acabo de divorciar, no tengo nada de ahorros y no sé qué hacer para salir adelante económicamente”, “Me quiero divorciar pero no puedo porque no tengo dinero propio y no puedo quedarme sin dinero”. 

¿Se te hacen familiares o has escuchado alguna de estas frases antes? Yo sí, varias veces. En una sociedad como la nuestra, hablar de las finanzas con tu pareja no se acostumbra mucho, pero eso no quiere decir que esté bien y el no llevar una buena administración financiera en la cual tú estés involucrada, te puede dejar en una situación poco deseable en el futuro. 

En términos de ingresos, las desigualdades entre hombres y mujeres se traducen en diferencias de poder dentro del matrimonio. Como consecuencia a esta mayor dependencia financiera, las mujeres somos menos propensas a dejar un matrimonio disfuncional que los hombres. Aún cuando el matrimonio es funcional, a cambio de obtener seguridad económica a través de nuestra pareja, muchas mujeres nos responsabilizamos de los quehaceres menos deseables del hogar, dejamos las decisiones financieras a nuestra pareja y ponemos nuestra carrera en segundo plano.

La diferencia entre la propiedad sobre el patrimonio y control sobre él 

Una cosa es tener propiedad sobre el patrimonio y otra es tener “control” sobre él. Tener control involucra ser parte de las decisiones sobre las finanzas del hogar, como por ejemplo sobre cómo se gasta o ahorra el dinero. Es muy importante para las mujeres tener nuestro propio patrimonio, pero no hay que olvidar la importancia de tener también control sobre el patrimonio del familiar. 

Quiero dejarte 3 métodos de cómo administrar las finanzas con tu pareja, te será muy útil si estás por casarte, te acabas de casar o si quieres cambiar la forma en la que manejan las finanzas actualmente. 

MÉTODO 1: Co-participación completa 

En este método las mujeres tienen la misma voz y rol que su pareja en el manejo del patrimonio familiar. Sin embargo, hay algunas consideraciones de este método: 

  • Para que funcione, ambas personas necesitan tener objetivos financieros similares así como hábitos de gasto y ahorro del dinero, pues de lo contrario este método podría generar mayor conflicto. 
  • Ambos deben ver tus recursos y los de él como colectivos (es decir “lo tuyo y lo mio es de los dos”) lo cual puede ser difícil en casos cuando al momento de iniciar el matrimonio, la diferencia de recursos entre uno y otro es muy grande o si uno gana mucho más que el otro. También es difícil cuando es el segundo matrimonio de una o ambas personas pues traen las responsabilidades y/o división de recursos con la familia anterior (por ejemplo, si uno tiene hijos del matrimonio anterior, parte de sus recursos se iría al crecimiento de sus hijos y es entendible que dicha persona no quiera que los recursos destinados a sus hijos sean parte del manejo de recursos en co-participación del nuevo matrimonio). 

MÉTODO 2: Especialización voluntaria 

En este esquema, los recursos son percibidos como colectivos. Sin embargo, una persona toma la responsabilidad principal de manejar las finanzas del hogar. La pareja decide quien es la persona que va a tomar dicha responsabilidad y generalmente es la que conoce más o a la que le gusta más el tema de la administración financiera. 

Algunas desventajas de este método son: 

  • Si una persona tiene control absoluto, puede llegar a ocultar activos de su pareja u ocultar problemas financieros. 
  • En promedio, las mujeres vivimos más que los hombres y solemos casarnos con hombres mayores que nosotras, por lo que es probable que vivamos más que nuestros esposo. Sea este el caso o aquel de un divorcio, si hemos decidido estar en la ignorancia de lo que pasa en las finanzas familiares o si nunca obtuvimos el conocimiento / educación, estaremos en una desventaja cuando tengamos que manejar las finanzas en caso de que el matrimonio termine ya sea por muerte o divorcio. Si tomas este método y deciden que sea tu esposo el que tome la responsabilidad, por favor mantente informada y actualizada para que puedas manejar los activos y salir adelante ante cualquier problema. 

MÉTODO 3: Separación voluntaria 

Este método consiste en armar 3 “canastas”: “El”, “Ella”, “La nuestra”, en donde cada quien maneja su dinero por separado y hacen aportaciones a una caja comunal, de cual salen los recursos para pagar gastos comunes. Es un buen método pero hay un problema cuando los dos aportan la misma cantidad pero su ingreso es diferente, pues la persona con menos ingreso, terminaría teniendo menos dinero disponible en su “canasta”. Una manera de solucionarlo es que cada quien aporte un porcentaje de su ingreso a la canasta comunal. Éste método te da cierta independencia financiera y también reconoce la aportación de la mujer en gastos comunes. 

Cuando las mujeres tenemos nuestro propio patrimonio, somos más propensas a tener más control sobre el patrimonio familiar. Muchas veces una mujer no se da cuenta del poco poder y autoridad que tiene sobre los activos familiares hasta que el matrimonio termina. 

Como lo hemos dicho varias veces, las decisiones financieras son muy personales y sólo tú conoces la relación y comunicación que tienes con tu pareja, por lo que el método que le funcione a tu amiga no necesariamente te tiene que funcionar a ti. La idea es ir probando diferentes métodos, hacer una combinación, o crear el tuyo propio. Además, puedes ir cambiando de método conforme vayas entrando a diferentes etapas / ciclos de vida.

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BÁSICO PRESUPUESTOS Y BANCA

GUÍA RÁPIDA PARA USAR NUESTRA PLANTILLA DE PRESUPUESTO

Nuestra plantilla de presupuesto te permitirá llevar control de tus finanzas de una manera sencilla. 

Esta plantilla es para ti si: 

  • Nunca has hecho un presupuesto por miedo, flojera, o porque llevas “un presupuesto mental” 
  • No tienes idea de lo que gastas al mes porque no llevas ningún control
  • No te gustan o no confías en las apps que te ayudan a organizar tu dinero (como las de los bancos o las de terceros que te piden que conectes tus cuentas de banco y te llevan automáticamente la administración de tus gastos). 

¡Nuestra plantilla de presupuesto está disponible en excel y Google Sheets para que uses la plataforma que más te guste! 

PASOS PARA USAR NUESTRA PLANTILLA

Paso 1: Lee la pestaña de”Guía” 

Como cualquier receta de cocina, es importante que antes de empezar leas todas las instrucciones. En la pestaña de “Guía” encontrarás las diferentes secciones que conforman el documento y notas adicionales. 

Paso 2: Establece tus Objetivos

Antes de hacer un plan, necesitas establecer tus objetivos financieros pues si no tienes bien definido a dónde quieres llegar, ¿Cómo vas a hacer un plan efectivo para llegar a tu meta final? 

La pestaña de “Objetivos” está creada para que definas 1-3 objetivos financieros que quieres lograr en el corto plazo. 

Para definir tus objetivos hay que: 

  1. Definir el objetivo (que sea algo específico, realista y alcanzable)
  2. Cuánto dinero necesitas para lograrlo (debe ser un monto específico)
  3. Fecha límite (para cuándo lo quieres lograr). La estrategia para ahorrar $50,000 pesos en 12 meses, va a ser muy diferente a la estrategia para ahorrar esos mismos $50,000 en 1 mes. 
  4. Actividades específicas para lograrlo. 

Nota: Te dejamos un ejemplo en la tabla “Objetivo 1”, no olvides eliminarlo y llenar esa tabla con tus objetivos. 

Paso 3: Haz tu presupuesto (proyección de tus ingresos y egresos)

Ya que tienes definido tus objetivos, es momento de empezar a hacer un plan de gastos e ingresos. Es decir, es momento de hacer tu presupuesto. Tus proyecciones tienen que ser realistas y acorde a tu situación actual. La mejor manera de hacer tu proyección por primera vez es sacar los estados de cuenta de todas tus cuentas bancarias (puede ser de los últimos 3 meses) e ir identificando tus gastos. 

El presupuesto está diseñado para que vayas apuntando todos los conceptos conforme vas analizando tus estados de cuenta y así hacer el proceso más fácil. En la columna de “categorías” hicimos una lista de las categorías más comunes. Por favor escoge una de esas categorías del menú en cada celda. ¡No escribas nuevas categorías! Después tienes que identificar si este concepto es un gasto o ingreso; si es un gasto fijo o variable. 

Ejemplo: Si en tu estado de cuenta ves que hay $129 de “Netflix” entonces: “Netflix” es tu concepto, “Suscripciones” es la categoría, es un “gasto” y es “fijo” (por que se mantiene constante cada mes). 

Una vez que pongas el monto en un mes específico, los meses subsecuentes cambiarán de acuerdo a ese monto. Ejemplo: Si pones que vas a ingresar “$10,000” por Airbnb en enero, todos los meses siguientes se van auto-rellenar con $10,000. Si en Junio no vas a tener ingresos por Airbnb, entonces tendrás que marcar Junio como $0, y después ajustar los siguientes meses. 

 En la sección de Resumen no tienes que hacer NADA. Es una tabla que te da el resumen de cómo sería tu flujo de efectivo (ingresos – egresos) si cumples tu presupuesto al 100%. Si es positivo quiere decir que tienes flujo de efectivo positivo o superávit (¡muy bien!). Si es negativo quiere decir que tienes un déficit y será necesario que ajustes tus gastos para asegurarte que estos sean menores que tus ingresos. 

Notas: 

  • Te pusimos algunos ejemplos, no olvides borrarlos y escribir tus propios conceptos. 
  • Todos los montos en nuestros ejemplos están en pesos mexicanos. 

Paso 4: Lleva el registro mensual o “Diario de movimientos” para determinar tu flujo de efectivo mensual real.

Una cosa es tener un presupuesto y otra es llevar el control real de todos tus movimientos. Llena la pestaña del mes en el que estás con todas las transacciones reales de ese mes. La pestaña está escrita en forma de “diario de dinero” para que decidas si prefieres ir apuntando lo que gastas cada día, hacerlo cada dos semanas o a final de mes (lo que se te haga más fácil, lo importante es que no olvides hacerlo).  

En la tabla de “Resumen” no tienes que hacer nada. Te mostrará automáticamente el resumen de tu flujo de efectivo al mes conforme vayas llenándolo y qué tan cerca o lejos está del monto que presupuestaste. 

Notas: 

  • Te pusimos algunos ejemplos, no olvides borrarlos antes de llenar la hoja con tus transacciones. 
  • Si quieres empezar a partir de cierto mes, solo oculta las pestañas de los meses anteriores, ¡no las elimines! 

Paso 5: Revisa cómo está tu flujo de efectivo real anual con el de tu presupuesto o proyección

Por último, en la pestaña de “Presupuesto y Flujo Anual” ¡no tienes que hacer absolutamente nada!. Está 100% formulada para que, conforme vayas llenando la pestaña de “Proyección” y las de “Flujos Reales”, esta se vaya actualizando automáticamente. Esta pestaña te dará una imagen de cómo se ven tus flujos reales con los presupuestados cada mes, a lo largo del año. De esta manera, podrás identificar con anticipación la necesidad de hacer ajustes a tu presupuesto para alcanzar tus objetivos o seguir en la misma trayectoria. 

Hay varios tipos de presupuesto, esta plantilla es solo una propuesta. Úsala idéntica o como base para hacer la tuya. Si tienes alguna duda, déjanos un comentario y lo contestaremos lo más pronto posible. 

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BÁSICO BÁSICO

¿Qué hago primero: ahorrar o pagar mi deuda?

Si bien es importantísimo tener un sistema de ahorro, NO debemos dejar a un lado el pago de nuestras deudas. Pero, ¿Qué hacemos primero?, ¿Pagamos primero las deudas que tenemos antes de ahorrar? ¿O es mejor dedicarnos a ahorrar para asegurar nuestro futuro y pagar las deudas poco a poco con el dinero que nos queda?

¡En este post te ayudamos a evaluar tus opciones!

Opción 1: Pagar toda la deuda primero, antes de ahorrar (o incluso usar tus ahorros para salir de tus deudas)

Esta decisión es la que parece más lógica desde el punto de vista financiero: la deuda nos cuesta mucho dinero (generalmente las tasas de interés son muy altas) y no hay una cuenta de ahorro, y probablemente tampoco una de inversión conservadora, que genere una tasa de retorno por tu dinero igual a la que tú estás pagando por la deuda. Es decir, estarás pagando por la deuda más de lo que estarás generando con el ahorro. Además, enfocarte en pagar tus deudas antes que ahorrar te ayudará a reducir el capital final a pagar. Es por esto que muchos asesores financieros recomiendan deshacerse de la deuda antes de continuar ahorrando.

La desventaja es que si primero pagas tu deuda y no pones dinero en ahorros (digamos en un fondo de emergencia), no tendrás fondos a los cuales recurrir si tienes una situación difícil. Ya sea que tengas un imprevisto pequeño o hasta emergencia médica, si no tienes nada ahorrado lo más probable es que termines volviéndote a endeudar para afrontarlo. Usar tus tarjetas de crédito o un préstamo personal para financiar una emergencia solo hará que sea más difícil pagar tu deuda.

Otra desventaja de no tener nada ahorrado, es que dependiendo del momento en el que te encuentres en tu vida, dejar los ahorros completamente de un lado puede hacer que no tengas suficiente dinero para el retiro. Mientras más cerca del retiro estés, menos lo puedes descuidar.

Opción 2: Ahorrar sin pagar la deuda (o sólo pagando el mínimo)

Si priorizas el ahorro, estarás preparada ante cualquier eventualidad. Además, si decides comenzar a invertir parte de esos ahorros, tendrás los beneficios del interés compuesto desde más temprano. 

La desventaja es que si solamente ahorras y no te enfocas en pagar tu deuda, pagarás más dinero con el tiempo ya que los intereses irán haciendo tu deuda más y más grande. Además, no pagar tu deuda lo más rápido posible es restarle flexibilidad económica a tu yo futuro. Por ejemplo, si en unos años decides emprender, o mudarte a vivir a otro país, tener una deuda puede atarte las manos y crear dificultades en estos escenario. 

El otro problema con enfocarte sólo en ahorrar y no pagar tus deudas es que corres el riesgo de llegar a la jubilación con deudas que los ahorros de tu jubilación no te alcanzan para vivir cómodamente mientras sigues pagando esta deuda. 

Entonces, ¿qué hacer? 

Nuestra recomendación es hacer un poco de los dos. El porcentaje que pagas o ahorras depende de muchas cosas. Aquí te dejamos algunos tips:  

  • Bajo cualquier escenario, lo más importante es que construyas un pequeño fondo de emergencia. Lo ideal es ahorrar un total en efectivo en tu cuenta de ahorros equivalente a  3 – 6 meses de tus gastos totales para cubrir cualquier eventualidad. 
  • Concéntrate en pagar primero tus deudas con mayor tasa de interés para que no se vuelvan tóxicas. Es importante tratar de pagar más del mínimo cada mes. En este caso, el monto de ahorro puede ser pequeño pues lo más importante aquí no será  la cantidad sino la constancia de ahorrar. 
  • Si tu tasa de interés es muy pequeña (1%-5%) puedes enfocarte en ahorrar más e ir pagando la deuda más lentamente.  
  • Siempre recuerda no descuidar las metas a largo plazo por mucho tiempo. 
  • Muy importante: siempre recuerda seguir tu presupuesto, organizarte y lo más importante: vivir dentro de tus posibilidades (recortando gastos y sin recurrir a tarjeta de créditos para gastos innecesarios).