Categorías
BÁSICO

La importancia de finanzas personales para mujeres

“Yo no me preocupo por el dinero, las finanzas las maneja mi esposo”, “No estoy segura de lo que tenemos, él lo maneja todo”, “Me quiero divorciar, pero no puedo porque no manejo mis finanzas personales, mi esposo es el que maneja el dinero y me quedaría sin nada”. ¿Has escuchado alguna de estas frases? Yo sí, varias. De hecho, mi propia frase sería “¿por qué no empecé a invertir cuando comencé a trabajar?”. Hemos crecido escuchando estas frases o alguna similar que nos lleva a creer que la independencia económica no es inherente a la mujer. 

En la actualidad, las mujeres seguimos teniendo poco conocimiento y control de nuestro patrimonio. ¿Te sorprenderías si te dijera que el 66% de las mujeres en México no tienen educación financiera y que solo el 33% de mujeres adultas tiene una cuenta de ahorro, en comparación al 50% de los hombres adultos? Esto significa que 66 de cada 100 mujeres están perdiendo la oportunidad de crear seguridad en su futuro y libertad financiera. Increíble, ¿no?

Muchas de nuestras lectoras pensarán: “pero yo manejo las finanzas de la familia”. La verdad es que, una realidad “trampa” en la que caemos las mujeres es en el tomar responsabilidad de las tareas cotidianas y dejarle a nuestra pareja las finanzas de más largo plazo. De hecho, un estudio de UBS Wealth Management destaca que casi todas las mujeres a nivel mundial están muy involucradas en las finanzas del día a día, como los gastos de la casa y el pago de facturas. Pero, según este mismo estudio, aproximadamente el 60% de las mujeres no participa en los aspectos más importantes de su bienestar financiero: inversiones, seguros, jubilación y otros planes a largo plazo.

¿Por qué me debería de importar aprender a manejar mis finanzas personales? 

En este artículo te voy a dar 4 razones, con las cuales espero convencerte de la importancia de que HOY empieces a manejar tus propias finanzas: 

1) Las mujeres enfrentamos retos únicos

La falta de educación financiera tiene un impacto enorme en nuestras vidas. Como mujeres enfrentamos desafíos únicos. Por ejemplo, vivimos en promedio 4 años más que los hombres. Estos son 4 años más de gastos a final de nuestras vidas en los cuales no estamos recibiendo ingresos. Además, al empezar a tener hijos, probablemente dejamos de trabajar por un par de años y por ende dejamos de generar ingresos. Si a esto le sumamos la falta de cultura financiera en nuestros países donde nunca nos enseñaron finanzas personales en nuestros colegios, la brecha salarial en la cual las mujeres ganamos muchos menos que nuestros iguales hombres, y además la parte tradicional que es pensar que las finanzas personales se deja a la pareja, nos encontramos en una situación de mucha desventaja.

2) Existe una relación entre la dependencia financiera y la violencia en el hogar

Los sociólogos que estudian la dinámica del poder dentro de las familias han descubierto que cuando un miembro de la pareja depende económicamente del otro, el dependiente tendrá menos poder en la relación. Dado que, en promedio, las mujeres ganamos menos que los hombres en un nivel similar al nuestro, la dependencia económica hace mucho más difícil que abandonemos un matrimonio disfuncional o relaciones abusivas. De hecho, una de las mayores razones por las cuales las mujeres no salen del círculo de la violencia o no denuncia a su agresor es porque les da miedo quedarse sin nada.

Cuando hablamos de violencia no solo nos referimos a la violencia física, sino también a la violencia patrimonial o violencia económica. Este tipo de violencia abarca cualquier acto u omisión que afecta la situación económica de la víctima, como por ejemplo negar los recursos económicos que satisfacen necesidades básicas, causando violencia emocional. Estos escenarios son más comunes de lo que pensamos. Según estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México, el 59.4% de las mujeres en México declararon haber sido abusadas emocional y / o físicamente por su pareja.

3) La educación financiera está inversamente correlacionada con la fragilidad financiera

Tener más conocimientos financieros se asocia con una mayor probabilidad de poder manejar dificultades financieras inesperadas.

Según un estudio del Global Financial Literacy Excellence Center (GFLEC), realizado por la universidad de George Washington hay una fuerte correlación inversa entre la educación financiera y la fragilidad financiera. Esta tendencia se mantiene en todas las edades, niveles educativos y sectores sociales. ¿La razón? Quienes cuentan con educación y cultura financiera tienen mayores probabilidades de planificar su jubilación, de controlar sus gastos y de ahorrar, reduciendo la probabilidad de caer en una situación de fragilidad financiera hasta en siete puntos porcentuales.

4) La falta de educación financiera perpetúa la brecha de riqueza de género

Ya que las mujeres tenemos menos educación de finanzas personales, dejamos de enfocarnos en la construcción de nuestro patrimonio y de nuestra seguridad financiera en el futuro. El crecer sin aprender sobre la importancia de la planificación financiera a futuro se manifiesta en que tendemos a invertir menos. La desventaja que nos trae el no invertir y no prepararnos para el largo plazo puede costar más dinero que la misma brecha salarial por género. Esto afecta los niveles de riqueza que tenemos al llegar a la jubilación.

¿Por qué nos aferramos a ignorar nuestro futuro financiero? 

Primero, hay que entender las causas de por qué nos encontramos en esta situación: 

1) Existe una brecha de género en ingresos:

Las mujeres experimentamos una brecha salarial sin importar la industria, los años de experiencia o el nivel de educación. Datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos en México señalan que, en el 2019 en México, a las mujeres se nos pagó un 18.8% menos que a los hombres. Esto significa que por cada $1 que un hombre ganó, las mujeres ganamos $0.81 centavos. Además, para ganar lo que un hombre gana en el mismo nivel, una mujer en promedio debe trabajar casi dos meses más cada año. Esta brecha salarial perpetúa la falta de autonomía financiera en las mujeres y limita la capacidad de obtener independencia y libertad financiera.

2) La industria financiera no toma en cuenta las variables específicas de la mujer

Las disparidades en el acceso financiero y la falta de soluciones financieras centradas en las necesidades de la mujer son dos de los principales factores que limitan las posibilidades de las mujeres de adquirir libertad financiera y poder económico y que contribuyen a la brecha de género en la participación financiera y en la riqueza hacia las mujeres.

Las instituciones financieras no ofrecen productos o servicios que tengan en cuenta características exclusivas de las mujeres, tales como: mayor aversión al riesgo, horizontes de inversión más largos, necesidad de mayor capital en el retiro dado la esperanza de vida más larga en comparación a la del hombre, entre otros. Esta desconsideración hace que las mujeres sientan que los asesores y las instituciones no comprenden sus necesidades financieras.

3) Falta de cultura financiera y la percepción que las mujeres somos malas con las finanzas

Crecemos en una sociedad que nos enseña que las finanzas no son tarea de las mujeres. Culturalmente en nuestra sociedad, y esto es claro generalizando, las mujeres se asocian tradicionalmente con las actividades del hogar y no reciben la misma educación financiera que los hombres. Las mujeres crecemos pensando que no tenemos que aprender a manejar las finanzas porque “alguien” las va a manejar por nosotros, ya sea nuestro papá o pareja porque ellos son mejores que nosotras en este tema.

Te voy a decir algo que rara vez nos dicen: en realidad las mujeres somos excelentes con las finanzas. Numerosos estudios realizados por instituciones financieras de mucho prestigio demuestran que, en general, las mujeres obtienen mayores retornos ajustados al riesgo en sus inversiones que las de los hombres. Esto se da principalmente porque las mujeres somos más aversas al riesgo cuando invertimos y tendemos a ajustarnos a nuestras estrategias de inversión a largo plazo más disciplinadamente. De hecho, el error más grande que cometemos con nuestras finanzas es no planear para nuestro futuro: no invertir.

¿Qué puedo hacer yo para cambiar esta situación?

Después de haber leído todo lo anterior, probablemente estás pensando algo como ¿Si todo el sistema está tan mal, qué puedo hacer yo para cambiar mi situación? La respuesta es: ¡Mucho!

Sí, hay muchos problemas culturales y sistemáticos que de no existir la realidad sería otra y no habría necesidad de escribir este artículo. Cambiar estos problemas de brecha de género en finanzas toma tiempo y no depende de una sola persona, pero esto no significa que la solución sea quedarnos con los brazos cruzados y esperar a que la situación cambie por nosotras. Hay muchas cosas que puedes hacer para que desde hoy empieces a cambiar y proteger tu futuro.

Antes de todo, trabaja en tu educación financiera. La educación es clave y es el primer punto de partida para tu éxito financiero. Además, ten muy presente que, para empezar a tomar el control de tus finanzas, no necesitas ser experta en finanzas. Empieza por algo, aunque sea poquito y ve agregando cosas poco a poco. Puedes empezar con el propósito de leer un blog a la semana y de ahorrar una cantidad con la que te sientas cómoda cada quincena.

“La mejor protección de una mujer es tener dinero propio.” Clare Boothe Luce.  

Las consecuencias de no llevar una planeación y control financiera son muchas: violencia en el hogar, fragilidad financiera, dependencia económica, riesgo de no poder enfrentar situaciones desafortunadas e inesperadas, no tener poder sobre nuestras decisiones y poner en riesgo nuestro futuro, entre muchas otras. 

No pienses que estás sola en este proceso – te aseguro que no lo estás. El tema de las finanzas personales para mujeres es tabú, pero no debe serlo. Te sorprenderías de cuántas mujeres están en la misma situación que tú. Entre más pronto empieces, más rápido lograrás tus objetivos y obtendrás poder financiero. Seamos la inspiración para nosotras mismas, nuestras amigas, nuestras hijas y otras mujeres. 


Este artículo es una adaptación de uno originalmente escrito por Fernanda Cuadra para Inversión Simple, blog sobre inversiones y finanzas personales. La misión de Inversión Simple es ayudar a personas con su educación financiera y a la vez a enseñarles a invertir de manera sencilla. Puedes ver el artículo original aquí

Categorías
BÁSICO INVERSIONES

¿Qué es invertir y por qué hacerlo?

Todos tus objetivos de largo plazo, como comprar una casa, ahorrar para el retiro, pagar la educación de tus hijos, entre otros, requieren de cierto monto de dinero. Para poder asegurarte de tener el dinero que necesitas en el futuro, es recomendable invertir parte de tu dinero desde hoy. 

Invertir es poner a trabajar tu dinero con la intención de que genere un rendimiento o retorno en el futuro. La inversión tiene como objetivo obtener un valor superior al monto que invertiste inicialmente.

¿Por qué invertir? 

Hay dos razones principales por las cuales debes invertir: (1) Para vencer la inflación y (2) para obtener las ventajas del interés compuesto.

1. Para vencer la inflación:

La inflación es un término que se escucha en todos lados, pero no todos entendemos bien qué es o cómo nos impacta La inflación es el término que se usa para referirse a los incrementos de precios en los bienes y servicios (es decir, todo lo que compras y consumes) de una economía durante un periodo de tiempo. Seguramente has escuchado a tu abuela decir algo similar a: “Uyy, cuando yo era chica me compraba estas papas con 20 centavos de peso” – mismas papas que hoy cuestan mucho, mucho más. Es más, creo que hoy, con 20 centavos ¡no alcanzas a comprar absolutamente nada!. 

Es justo la inflación la que ha hecho que los precios de estos productos incrementen a lo largo del tiempo. Esto significa que, por la inflación, el dinero que recibiste hoy y que tanto trabajo te costó ganar, va a ir perdiendo valor o capacidad de compra a medida que pasa el tiempo. 

Por ejemplo, si hoy puedes comprar 30 hamburguesas con $3,000 MXN, en 10 años solo podrás comprar 21 (asumiendo una inflación anual del 3.5%). 

La inflación puede variar con el tiempo por diferentes factores. Como referencia, el Banco de México trabaja para mantener la inflación anual entre 2% – 4% por lo que es razonable esperar que la inflación anual sea del 3% +/- 1%.  Pero no voy a entrar en demasiados detalles aquí porque se podría  escribir un capítulo entero de un libro sobre este tema. Pero sí hay un mensaje importante que quiero resaltar: si tu dinero está en efectivo, está perdiendo valor constantemente.

Es por esta razón que es importante invertir. La mejor manera de protegerse contra la inflación es invertir tu dinero en algo que incremente su valor en el tiempo, brindando una tasa de retorno mayor a la inflación. Un ejemplo es el mercado de valores. Históricamente, las inversiones en la bolsa de valores han ofrecido rendimientos que superan la inflación si las mantienes durante mediano o largo plazo. Repito, mediano o largo plazo, ya que en el corto plazo es otra historia.

2. Para obtener las ventajas del interés compuesto: 

Explicado de manera simple, el interés compuesto es el tipo de interés que nos permite generar ganancias de las ganancias generadas en períodos anteriores. 

El concepto es simple: Si inviertes $100 MXN el día de hoy con un 5% de retorno anual, al final de año tendrás $105 MXN. Luego, gracias al interés compuesto, el próximo año vas a generar ganancias de 5% de retorno anual, sobre los $105 MXN que ahora tienes (en lugar de los $100 MXN con los que originalmente comenzaste). Y así sucesivamente. Cuando le das a tu dinero suficiente tiempo para generar muchas ganancias con interés compuesto, el crecimiento puede volverse exponencial. 

Si comienzas temprano, ahorras de manera constante e inviertes de manera inteligente, tu dinero puede crecer de manera realmente sorprendente con el tiempo. En 40 años, esos $100 MXN que invertiste hoy, podrían valer $704 MXN. Esta es la “magia del interés compuesto”. Ojo: toda inversión conlleva un riesgo de perder tu dinero, más de esto abajo. 

¿Estás convencida y lista para invertir? ¡No tan rápido!

Antes de comenzar a invertir es necesario realizar un análisis y planificación financiera: debes entender muy bien tus gastos, debes de tener dinero ahorrado para el corto plazo (como un fondo de emergencia), y en caso de tener deudas, debes asegurarte que estén  controladas (es decir, no tener deudas de tasas muy altas). 

Además de esto, hay 3 conceptos super importantes que debes de saber y de considerar antes de invertir: 

1. Riesgo-Retorno 

El concepto de riesgo-rendimiento es un principio de inversión que indica que mientras más riesgo tiene un activo, mayor es la recompensa o retorno. Esta es una regla de oro para las inversiones. Lo más importante que debes aprender de ella es que antes de invertir, debes de saber cuál es tu tolerancia al riesgo y de poder medir correctamente el riesgo del activo en el que quieres invertir.  Diferentes tipos de inversiones tienen diferentes niveles de riesgo. Escoge aquellas que vayan de acuerdo al nivel de riesgo que estas dispuesta a tomar. 

2. Diversificación

Cuando se trata de invertir, piensa siempre en hacerlo de manera diversificada. La importancia de la diversificación radica en que un portafolio construido con diferentes tipos de activos generará, en promedio, mayores rendimientos a largo plazo y reducirá el riesgo de cada una de las posiciones individuales.

Es fácil entender por qué los portafolios de inversión tienen menor riesgo conforme más diversificados están. Considera el ejemplo de un portafolio conformado únicamente de acciones de una sola compañía. Si algo negativo le sucede a esa compañía, puede que la acción  pierda valor y los inversores pierdan todo su dinero. Sin embargo, si una cartera está invertida de manera equitativa en 10 acciones de diferentes compañías y una de las 10 compañías enfrenta una vez más una crisis que hace que sus acciones pierdan todo el valor, la cartera o portafolio solo sufrirá una pérdida del 10%.

Y esto pasa también cuando incorporas en un portafolio distintos tipos de activos como una mezcla de bonos y acciones, o activos de distintas industrias o países. En general, a medida que a un portafolio de inversión se le incorporen más activos con diferentes características, menor será el riesgo del portafolio, debido a que la relación entre los rendimientos de activos y el riesgo de cada uno causará una disminución en el riesgo total. 

Un punto muy importante es que la manera en la que te diversifiques debe de ser en torno a tus metas financieras y en el momento en el que te encuentres en la vida. A este concepto se le conoce como “Asset Allocation” o asignación de activos. La idea es simple. Por ejemplo, si eres más joven, puedes tener una asignación de activos más enfocada en el crecimiento, inclinándote más hacia las acciones (más riesgosas) que hacia los bonos (menos riesgosos) ya que puedes tolerar más riesgo para obtener más retorno. Si eres mayor y estás más cerca del retiro, tu mezcla de activos debe estar más inclinada hacia activos menos riesgosos como bonos, y menos hacia activos más riesgosos como acciones. 

3. Horizonte de tiempo

Un horizonte de tiempo más largo está asociado con una volatilidad más baja. La volatilidad mide qué tanto y qué tan frecuente cambian los precios de un instrumento financiero como una acción o un bono durante un periodo de tiempo determinado. Cuando el precio se mantiene relativamente estable (no cambia tanto) se dice que la volatilidad es más baja. 

En períodos de tiempo más cortos, las acciones tienden a tener mayores fluctuaciones de precios. Durante períodos de tiempo más largos, las acciones históricamente han producido retornos positivos que pueden compensar los riesgos a corto plazo. Esto no significa que las acciones no sean riesgosas a largo plazo, si no que es es más probable que las acciones tengan rendimientos positivos en el largo plazo.

Explicado de otra manera, imagínate que entras al mercado de valores hoy y compras una acción de tu empresa favorita. Mientras más pronto te quieras salir (vender la acción), es más probable que el día que decidas venderla puedas experimentar una pérdida de tu dinero debido a que vendiste en un periodo donde la acción está bajando de valor; es decir que por alguna razón el precio de tu inversión está por debajo del precio al que la compraste. Mientras más tiempo te mantengas (o en términos más formales, más largo sea tu horizonte de inversión), la probabilidad de tener que vender a un valor menor del que compraste disminuye. 

Conclusión

Invertir puede parecer difícil y abrumante, y por eso nos puede asustar comenzar a hacerlo. Sin embargo, ¡no tiene por que serlo! De hecho, hay muchas maneras sencillas de invertir. Lo más importante para invertir es escoger una estrategia de inversión y apegarse a ella. Conocer los conceptos de riesgo-retorno, diversificación, y de horizonte de inversión te ayudará a encontrar la estrategia de inversión que sea más adecuada para ti. Recuerda que dejar tu dinero en  efectivo causa que pierda valor, y por eso es sumamente importante invertir tu dinero para tus metas a largo plazo. Además, recuerda que mientras antes empieces a invertir mayores serán los beneficios del interés compuesto. 

Esperamos te haya gustado mucho este post y que se hayan resuelto muchas de tus dudas. Si tienes preguntas, ¡no dudes en dejarnos un comentario! Además te recomendamos leer nuestro blog: “5 errores comunes al invertir por primera vez” para seguir aprendiendo de las mejores prácticas al invertir. 

Nota: Este artículo se proporciona únicamente con fines informativos o educativos y no constituye una forma de asesoramiento individualizado. Recuerda que toda inversión lleva un riesgo de pérdida. Esperamos que este artículo te haya ayudado a aclarar muchas dudas y a aprender sobre la importancia de invertir. 

Categorías
BÁSICO BÁSICO

¿Qué hago primero: ahorrar o pagar mi deuda?

Si bien es importantísimo tener un sistema de ahorro, NO debemos dejar a un lado el pago de nuestras deudas. Pero, ¿Qué hacemos primero?, ¿Pagamos primero las deudas que tenemos antes de ahorrar? ¿O es mejor dedicarnos a ahorrar para asegurar nuestro futuro y pagar las deudas poco a poco con el dinero que nos queda?

¡En este post te ayudamos a evaluar tus opciones!

Opción 1: Pagar toda la deuda primero, antes de ahorrar (o incluso usar tus ahorros para salir de tus deudas)

Esta decisión es la que parece más lógica desde el punto de vista financiero: la deuda nos cuesta mucho dinero (generalmente las tasas de interés son muy altas) y no hay una cuenta de ahorro, y probablemente tampoco una de inversión conservadora, que genere una tasa de retorno por tu dinero igual a la que tú estás pagando por la deuda. Es decir, estarás pagando por la deuda más de lo que estarás generando con el ahorro. Además, enfocarte en pagar tus deudas antes que ahorrar te ayudará a reducir el capital final a pagar. Es por esto que muchos asesores financieros recomiendan deshacerse de la deuda antes de continuar ahorrando.

La desventaja es que si primero pagas tu deuda y no pones dinero en ahorros (digamos en un fondo de emergencia), no tendrás fondos a los cuales recurrir si tienes una situación difícil. Ya sea que tengas un imprevisto pequeño o hasta emergencia médica, si no tienes nada ahorrado lo más probable es que termines volviéndote a endeudar para afrontarlo. Usar tus tarjetas de crédito o un préstamo personal para financiar una emergencia solo hará que sea más difícil pagar tu deuda.

Otra desventaja de no tener nada ahorrado, es que dependiendo del momento en el que te encuentres en tu vida, dejar los ahorros completamente de un lado puede hacer que no tengas suficiente dinero para el retiro. Mientras más cerca del retiro estés, menos lo puedes descuidar.

Opción 2: Ahorrar sin pagar la deuda (o sólo pagando el mínimo)

Si priorizas el ahorro, estarás preparada ante cualquier eventualidad. Además, si decides comenzar a invertir parte de esos ahorros, tendrás los beneficios del interés compuesto desde más temprano. 

La desventaja es que si solamente ahorras y no te enfocas en pagar tu deuda, pagarás más dinero con el tiempo ya que los intereses irán haciendo tu deuda más y más grande. Además, no pagar tu deuda lo más rápido posible es restarle flexibilidad económica a tu yo futuro. Por ejemplo, si en unos años decides emprender, o mudarte a vivir a otro país, tener una deuda puede atarte las manos y crear dificultades en estos escenario. 

El otro problema con enfocarte sólo en ahorrar y no pagar tus deudas es que corres el riesgo de llegar a la jubilación con deudas que los ahorros de tu jubilación no te alcanzan para vivir cómodamente mientras sigues pagando esta deuda. 

Entonces, ¿qué hacer? 

Nuestra recomendación es hacer un poco de los dos. El porcentaje que pagas o ahorras depende de muchas cosas. Aquí te dejamos algunos tips:  

  • Bajo cualquier escenario, lo más importante es que construyas un pequeño fondo de emergencia. Lo ideal es ahorrar un total en efectivo en tu cuenta de ahorros equivalente a  3 – 6 meses de tus gastos totales para cubrir cualquier eventualidad. 
  • Concéntrate en pagar primero tus deudas con mayor tasa de interés para que no se vuelvan tóxicas. Es importante tratar de pagar más del mínimo cada mes. En este caso, el monto de ahorro puede ser pequeño pues lo más importante aquí no será  la cantidad sino la constancia de ahorrar. 
  • Si tu tasa de interés es muy pequeña (1%-5%) puedes enfocarte en ahorrar más e ir pagando la deuda más lentamente.  
  • Siempre recuerda no descuidar las metas a largo plazo por mucho tiempo. 
  • Muy importante: siempre recuerda seguir tu presupuesto, organizarte y lo más importante: vivir dentro de tus posibilidades (recortando gastos y sin recurrir a tarjeta de créditos para gastos innecesarios).
Categorías
BÁSICO COVID-19

¿Estás pensando en pedir un préstamo personal?, ¡Lee este artículo antes de hacerlo!

Dada la inestabilidad económica que el COVID-19 ha traído en el mundo, quiero comenzar este post recomendando lo siguiente: durante esta crisis es mejor no tomar nueva deuda para hacer gastos grandes y compras extraordinarias. Sin embargo, siempre surgen momentos en los que necesitamos fondos extras: una reparación importante en el hogar, gastos médicos inesperados o una mudanza costosa. Muchas de nosotras estamos pensando en recurrir a préstamos para salir de gastos que pueden ser muy grandes para ponerlos en nuestras tarjetas de crédito. Por eso, quiero tomar esta oportunidad para contarte todo lo que debes saber sobre un préstamo personal.

Préstamos personales: Punto de partida
Antes de pedir un préstamo, es importante conocer bien qué son los préstamos y cómo funcionan. Al conocer un poco más del tema puedes tomar mejores decisiones sobre tu futura deuda, incluyendo cuándo es mejor evitarla.

¿Qué es un préstamo personal?
Los préstamos personales son un tipo de crédito que puede ser utilizados para prácticamente cualquier razón. Estos préstamos son a plazos: de ser aprobados, se recibe una suma global de dinero que se repaga en cuotas fijas, según la tasa de interés acordada, cada mes hasta que el plazo termine.

Parece fácil: no tengo dinero, lo pido, me lo dan y listo. Pero no es algo tan simple, porque la concesión de un préstamo personal implica un compromiso de pago, unos gastos y la posibilidad de no poder controlar la deuda.

¿Qué es una tasa de interés?
Una tasa de interés es el costo por pedir un préstamo. Está expresada como un porcentaje del monto total del mismo. Mientras vas pagando el préstamo, vas tambien pagando al mismo tiempo el interés.

La tabla de abajo muestra las tasas de interés promedio que cobran los bancos en México (fuente: Banco de México). Como puedes ver, la tasa de interés promedio (denominado “sistema”) para un préstamos mayor a $30 mil pesos es de 26.8%. Sin embargo, la tasa de interés máxima para el periodo observado es de 60.8%! Por esta razón es de extrema importancia informarse y cotizar con qué banco obtenemos la mejor tasa antes de saltar a pedir el préstamo.

Calificando para un préstamo 

Para determinar si calificas para un préstamo personal, la entidad prestamista, un banco o institución financiera, hace una revisión de tu récord crediticio y de tus ingresos para asegurar tu capacidad de pagar el préstamo. Las personas con los mejores récords crediticios usualmente reciben las mejores tasas de interés, mientras las que tienen peores récords, reciben las tasas más altas pues representan un mayor riesgo para el prestamista.

Pagando el préstamo

Usualmente, los préstamos se pagan gradualmente en períodos de tiempo previamente definidos. Cada pago mensual está divido en dos partes: una parte paga el saldo del préstamo, y la otra parte es el costo de los intereses. 

Por ejemplo, si tienes un préstamo de $30,000 pesos a 10 años con tasa anual fija del 26.8%, el monto que deberás pagar mensualmente es de $721 pesos. De este, el primer mes $670 pesos serán para el pago de interés y $51 para el pago de la deuda (también conocido como pago del capital). Al final de los 10 años, habrás pagado los $30,000 de tu préstamo y aproximadamente $56,510 pesos de interés. 

La mayoría de los préstamos tienen un “tiempo definido” en el cual deben ser pagados. Algunos préstamos, como las hipotecas, pueden tomar hasta 30 años en ser pagados, mientras otros préstamos pueden tener plazos de apenas 3 años. A la hora de hacer un préstamo es importante tomar en cuenta el período de tiempo, ya que entre más corto, requerirá pagos más altos cada mes, pero entre más largo, más tiempo pasaremos endeudadas. 

Muchos préstamos  no tienen penalidad por pagar en menos tiempo. Aumentar tus pagos te ayudará no solo a pagar el préstamo más rápido, también te ayudará a pagar menos interés. Por ejemplo, si pagas $200 pesos más al mes a tu prestamo de $30,000 pesos (que describimos arriba), podrías disminuir el plazo de tu préstamo a 5 años y reducir los intereses pagados a $24,215 pesos. Por eso es sumamente importante siempre saber si en los términos de tu préstamo hay penalidad o no de prepago con anticipación. 

Cosas a considerar antes de pedir un préstamo

Pedir un préstamo bancario implica mucho más que llenar una solicitud y esperar. Entre otras cosas, necesitas considerar el estado de tus cuentas personales y la salud de tus finanzas a futuro. Debes pensar cómo es que vas a pagar el préstamo y cuánto dinero necesitas realmente.  

  1. Revisa el contrato a detalle: Lee siempre, siempre, la letra pequeña de los contratos del préstamo personal. Los detalles del contrato son muy importantes. Asegurate de estar bien clara de cada cláusula y cada punto. 
  2. Asegurate de saber bien el calendario de pagos, escoge el plazo y una mensualidad que te permita devolver el préstamo con comodidad y seguir disfrutando de tu vida, sin agobios. 
  3. Repasa con el representante de la institución que te está dando el préstamo todos los escenarios para estar segura de tener todo claro antes de proceder.